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| Juan Manuel Melgar García |
Salí de casa muy temprano y, de camino al colegio, caí en la cuenta. ¡Cómo podía haberlo olvidado!
La
pantalla del móvil me tenía tan absorbido que ¡ni siquiera me había
quitado el pijama! Enseguida volví a casa corriendo, me cambié de ropa y
desperté a mi hermana, a la que había olvidado llamar. Los dos juntos,
como balas, cogimos el autobús para llegar más rápido al cole. Ya eran
las 09:05 y aún quedaban tres manzanas. En ese momento el autobús se
detuvo por una avería. Lógicamente no iba a esperar a que lo arreglasen.
Así que cogí a mi hermanita en brazos y eché a correr. Mi sorpresa fue
que al llegar al colegio estaba cerrado. Entonces recordé... ¡que era
sábado!
Frase de inicio para el siguiente relato:
Mi sorpresa fue que, al llegar al colegio, estaba cerrado.
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