Era el día de mi cumpleaños y yo, a las nueve de la mañana, ya establa plantada en la puerta con una enorme bolsa de chuches para repartirlas entre mis compañeros. Una hora más tarde miré extrañada la fecha en la agenda y pensé: "¿Será posible que un viernes a las diez de la mañana no hayan aún abierto la puerta?". ¡Ni siquiera había niños esperando para entrar! El tiempo pasaba, pasaba y pasaba. Yo, muerta de aburrimiento, me fui a dar un paseo por el parque.
¡Las doce de la mañana y seguía sin aparecer nadie! Justo en ese momento, me empezó a llover encima. ¡Lo que faltaba! Entonces, salté la valla exterior y empujé la puerta del Cole. ¡Estaba abierta! Entré y me dirigí a mi clase. Dentro estaban todos mis compañeros con nuestro profesor . Él me preguntó:
-Y tú, ¿de dónde vienes a estas horas?
-El Colegio estaba cerrado -contesté.
El maestro, muy enfadado, me bajó a Dirección porque no me creía.
"¡Menudo cumpleaños!", pensé yo.
Me empecé a marear y a verlo todo borroso. Caí en un sueño.
-¡SANDRA! ¡Es hora de levantarse! -me gritó mi madre.
¡Estaba en mi habitación! ¡Menos mal!
¡Espero que este sueño no se haga realidad!
¡Espero que este sueño no se haga realidad!
Frase de inicio para el siguiente relato:
-¡Hora de levantarse! -dijo mi madre.


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